Ideas, experiencias, consecuencias (Alexander Poraj)

Especialmente en estos días, pienso en la famosa oración:

“Señor dame valor para cambiar lo que debo cambiar,

dame paciencia para aceptar lo que no puedo cambiar,

y dame sabiduría para saber qué puedo y qué no puedo cambiar”.

La razón de esto es que a menudo pienso en esta oración al leer los periódicos. Los miro a diario y también encuentro entrevistas con los llamados “expertos”, que no solo difieren en casi todos los aspectos, sino que a menudo se contradicen entre sí.

Lo mismo sucede una y otra vez en mi cabeza. Con respecto a los planes sobre cómo puedo y debo continuar, también descubro algunas «voces expertas» en mí, todas las cuales, con buenos argumentos, presentan sus diferentes enfoques y, por supuesto, saben cómo defenderlos.El problema es el resultado: al final soy tan inteligente como antes y no importa lo que haga o deje de hacer, siempre hay un voto en contra, que luego dice: «¿Es eso correcto?» Me imagino muy bien que es mucho más difícil para las personas que actualmente tienen que tomar decisiones de largo alcance a este respecto que yo.

Ninguno de nosotros puede realmente tomar las decisiones más importantes en este momento. Tenemos valores empíricos, cálculos e ideas.De alguna manera podemos imaginar mucho y sumar dos o más. Pero pudimos hacer eso antes de la pandemia y, sin embargo, no solo nos sorprendió, sino que nos sorprendió completamente sin preparación.

Incluso ahora no podemos recurrir a experiencias comprobadas, sino que tenemos que crear experiencias completamente nuevas.Este hecho requiere mucho coraje. Tú y yo tenemos que encontrar nuestro camino paso a paso y reorganizar muchos procesos de nuestra vida.

Comienza con la rutina diaria y termina ya con imaginar que este punto es particularmente importante para todos. Precisamente porque nadie puede estar 100% seguro de cómo continuará la vida y cuáles serán las consecuencias.

Tenemos dos opciones: a) nuevas ideas sobre cómo será cada día ; o b) centrarnos más en lo que está sucediendo.
Realmente esto ocurre todos los días y ¿qué paso es el más sensato?. La situación actual nos afecta a todos. Ya no hay un lugar, un trabajo o una cuenta bancaria que esté absolutamente protegida de las complejas interdependencias (interpersonales) y uno podría considerarse «seguro» en base a tales supuestos.

Por eso es tan importante que nuestra actitud contemplativa/meditativa, no nos permita alejarnos de lo que realmente está sucediendo, pero nos permita permanecer en el medio de la acción. Esto nos capacita para percibir con mayor precisión lo que realmente está sucediendo y lo que puedo y debo hacer personalmente. Nuestra práctica de la vía en estos tiempos es la forma natural y valiente. Nos lleva a lo que sucede dentro y alrededor de nosotros. Este es el lugar donde inicialmente me llaman para actuar o esperar. En otras palabras, la actitud meditativa puede convertirse en el núcleo de una sabiduría situacional.

Eso sería suficiente.Ninguno de nosotros tiene conocimiento de la sabiduría global y general. Finalmente deberíamos admitir eso también.

Por favor mantente saludable

Desde el Benediktushof: Alexander Poraj (Junio 2020)

Lo que hagas, hazlo sin pensar en ganancias o pérdidas

hazlo sin pensar en ganancias o pérdidas

Lo que hagas, hazlo sin pensar en ganancias o pérdidas. Emplea en este instante todas las fuerzas de que dispongas. Me gusta cuando una persona se emplea en algo con toda su energía. Cuando veo que alguien se reserva las fuerzas, me entran ganas de darle una bofetada.

Kodo Sawaki
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Me río cuando oigo…

Me río cuando oigo que los peces del mar tienen sed. 

Kabir
¿Quién habla? ¿Quién escucha?

¿Quién soy yo?

A esta pregunta podemos responder desde el modelo dual: soy un ser individual, separado, con una estructura corporal, mental y emocional a través de la que me desenvuelvo en el mundo, en mi entorno.

A partir de aquí busco la felicidad, busco mi supervivencia, busco la vida. Como consecuencia de lo anterior estoy en lucha permanente conmigo mismo y con el entorno pretendiendo que la realidad se adecue a mis necesidades y a la idea que yo tengo de lo que la propia realidad debe ser.

Esto es el ego, la firme creencia de que estoy separado. A partir de ella, mi objetivo no será otro que el de asegurar mi propia supervivencia y fortalecimiento frente a lo que considero mi mayor enemigo: la anulación y la muerte.

Pero subyace en mí un anhelo de vida y de plenitud que nace de la intuición de que en realidad uno es la Totalidad y cuando esa intuición se aplica a la sensación de identidad independiente (yo), termina adulterándose y convirtiéndose en el deseo de apropiarse de todo.

Así pues, en lugar de serlo todo, la persona se limita simplemente a tratar de poseerlo todo tratando de gratificar la sed insaciable que padece todo yo separado.

Somos el mar, soy el mar y nos empeñamos, me empeño, en ser solo una ola.

Somos plenitud, soy plenitud, y actuamos como mendigos.

Enrique Martínez Lozano.

“Otro modo de ver, otro modo de vivir. Invitación a la no-dualidad”.

Por eso Kabir se ríe de mí, se ríe de todos nosotros.

Enrique Martínez Lozano.

“Otro modo de ver, otro modo de vivir. Invitación a la no-dualidad”.

Desclée De Brouwer.

Tan solo sentarse (shikantaza)

“Tan solo sentarse”, shikantaza, significa que nada se interpone entre aquel que se sienta y el acto de sentarse.

Esta sentada no se funda sobre ninguna creencia, ninguna idea. Se trata simplemente de vivir la experiencia. La experiencia de la simplicidad, de la bondad, de la presencia, de la desnudez. O incluso, si hay que encontrar una palabra mas potente todavía, de la libertad.

Shikantaza significa la experiencia de deshacerse de las luchas, de las expectativas, de las comparaciones.

El pensamiento es conducido a liberarse de él mismo, no es que el pensamiento sea obligado al silencio por algún tipo de forzamiento, se vacía de si mismo.

El pensamiento sigue sin cesar al pensamiento, hay tantas preguntas. Se busca, se encuentra y, cuando una respuesta destruye la primera pregunta, la respuesta se muda a su vez en una nueva cuestión, no cerrando jamás el círculo del pensamiento que sin cesar se persigue a sí mismo.

Y sin embargo, en esta experiencia de simplemente sentarse, Shikantaza, toda interrogación que busca su respuesta, toda respuesta que se acomoda con su pregunta, son vencidos por la experiencia misma”.

(Éric Rommeluère)

El testigo (Ken Wilber)

El Testigo, Ken Wilber

El alma, en el sentido en que estoy ahora usando el término, es una especie de estadio de transición entre la mente-ego personal y el espíritu impersonal o transpersonal.

El alma es el Testigo que resplandece dentro de ti. Por ello digo que el alma es el hogar del Testigo. Cuando te asientas en el alma lo haces como Testigo, como Yo verdadero. Cuando trasciendes el nivel del alma, el Testigo se funde con todo lo que observa y eres uno con todo aquello de lo que tienes conciencia.

No se trata entonces de que observes las nubes, porque te habrás convertido en las mismas nubes. Eso es el Espíritu…

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No esperéis de otra persona la transmisión del despertar

No esperéis de otra persona la transmisión del despertar

(Las claves del Zen: Guía para la práctica del Zen)

Guía para la práctica del Zen. Thich Nhat Hanh

No esperéis de otra persona la transmisión del despertar:

Los Budhas y los seres vivientes participan de la misma mente pura y única. No hay separación en lo que concierne a esa mente.

Desde tiempo inmemorable esa mente no ha sido jamás creada ni destruida; no tiene forma ni aspecto; no es ni ser ni no ser, ni vieja ni nueva, ni corta ni larga, ni grande ni chica.

Trasciende todas las categorías del intelecto, todas las palabras y todas las expresiones, todos los signos y todas las marcas, todas las comparaciones y todas las discriminaciones.

Es lo que es; si se intenta concebirla, la perdemos. Ilimitada como el espacio, no tiene límites ni puede ser medida; es la mente de la unidad y del ser-así. Es el Budha.

Se debe dejar que esta mente se revele, si intentamos conceptualizarla, la perdemos. Volver a sí mismo y ver la propia naturaleza es la única vía para realizar esta mente de la unidad y del ser así, que se llama también mente verdadera.

“Todos los fenómenos del ser, desde tiempo inmemorial, son independientes de los conceptos y de las palabras; los conceptos y las palabras no pueden no pueden transformarlos ni separarlos de su propia naturaleza”.

 

El practicante, en consecuencia, no debe esperar un despertar que venga de fuera, una transmisión o un don de sabiduría. La sabiduría no se puede obtener, el espíritu no se puede transmitir.

Extraído del libro: «Las claves del ZEN Guía para la práctica del Zen» (Thich Nhat Hanh). Publicado con permiso de la editorial, Gaia Ediciones

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Texto meditativo: Shobogenzo (1)

Ahora, cuando la investigamos, la verdad originalmente nos rodea por todas partes: ¿Por qué deberíamos apoyarnos en la práctica y experiencia?

Deberíamos cesar el trabajo intelectual de estudiar los dichos y perseguir las palabras. Deberíamos aprender el paso atrás de hacer retroceder la luz y reflejar. El cuerpo y la mente de manera natural caerán, y las características originales se manifestarán ante nosotros. Si quisiéramos practicar la materia de lo inefable, deberíamos practicar la materia de lo inefable inmediatamente.

Este sentarse en zazen no es aprender la concentración zen. Es simplemente la tranquila y feliz puerta del Dharma. Es la práctica-experiencia que realiza perfectamente el estado del bodhi.

 

(Texto extraído del apéndice Fukanzazengi del Shobogenzo -Eihei Dogen-, Editorial Sirio.  Publicado con permiso de la editorial).

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Basho, enseñanza: gran patada en el trasero

Gotas sobre un tronco

Enseñanza de Basho:

(gran patada en el trasero)

 

Un día, un monje fue a ver al maestro Basho en busca de iluminación:

«Maestro, ¿cual es el mensaje último de la doctrina de Buda?»

Basho se puso muy serio y respondió:

«Te lo diré. Pero cuando se discute sobre estos temas tan profundos, antes hay que hacer una postración de reverencia al Buda».

El monje se aprestó a cumplir y adoptó la posición de postrarse.

Entonces el maestro le dio una gran patada en el trasero. La inesperada patada llevó al monje a una risa incontrolada que disolvió por completo sus dudas.

En ese instante alcanzó su satori.

 

Proverbio Zen

 

Sentado en Silencio, sin hacer nada. La primavera llega y la hierba crece por sí sola.
Reproducido con permiso de Distribuciones AlfaOmega. Del libro «Los Guardianes del Ser». (Eckhart Tolle / Patrick McDonnel)

Sentado en silencio,

sin hacer nada.

La primavera llega

y la hierba crece

por sí sola.

 

Proverbio Zen