Inicio de la tradición del zen: Mahakasyapa

El Venerado por todo el mundo alzó una flor y pestañeó, suscitando la sonrisa de Mahakasyapa.

Mahãkãsyapa fue el primer patriarca. En cierta ocasión, el Venerado por todo el mundo alzó una flor y pestañeó, suscitando la sonrisa de Kasyapo. Entonces el Venerado dijo:
“Tengo conmigo el Tesoro del Ojo del verdadero Dharma y la maravillosa
mente del nirvana, y se lo he transmitido a Mahãkãsyapa”.

(Denkoroku. Maestro Keizan)

En la línea genealógica de la transmisión zen, el primer patriarca indio tras Sãkyamuni es su discípulo Mahãkãsyapa.

En una crónica china del siglo XI se narra que un día el Buddha se dirigió al Pico del Buitre. En poco tiempo se reunió alrededor de él una gran multitud. Miles de personas esperaban pacientemente la palabra del Maestro. Tras haber estado mucho tiempo inmóvil, Sãkyamuni, en silencio, señaló una flor. Ninguno comprendió, Mahãkãsyapa ante ese gesto sonrió.

Este momento se convirtió en el inicio de la tradición zen, la enseñanza más allá de la doctrina, más allá de la comprensión conceptual.

Un momento en el que no se han usado las palabras, solamente una flor y una sonrisa. Mahãkãsyapa estaba preparado para acoger con simplicidad y pobreza de espíritu la comunicación que ese día le ofreció el Buddha como a todos los demás.

Sobre el Pico del Buitre Mahãkãsyapa no aprendió algo, mostró haber abierto los
ojos a la realidad de la vida al ver que “una flor” es solo un nombre de no-se-
sabe-qué.

Imposible cuando ante los ojos del espíritu corre un continuo de ideas, pensamientos y conjeturas que oscurecen enteramente el límpido silencio tras ellas”.

(Comentario de Mauricio Yüshin Marassi)