…muy sencilla y muy evidente (Ken Wilber)

El Testigo es un gran paso hacia adelante y un estadio imprescindible y necesario de la meditación, pero no es el último.

Cuando finalmente se desvanece, el alma o el Testigo acaba disolviéndose en todo aquello que contempla. Entonces se colapsa la dualidad sujeto / objeto y sólo queda la conciencia pura no dual, que es muy sencilla y muy evidente.

Como dijo un famoso maestro zen cuando alcanzó la iluminación:

cuando escuché sonar la campana desaparecieron súbitamente el “yo” y la “campana” y solo había tañido.

Extracto de “La pura conciencia de Ser”, Ken Wilber.
Editorial Kairós.
(publicado con permiso de la editorial).