Las ilusiones engañosas. Robert Aiken

Las “ilusiones engañosas” no son algo pecaminoso o dañino.

Un pensamiento ilusorio es simplemente una distracción de la senda de la iluminación y la compasión. Hay varios tipos de “ilusiones engañosas”.

Una de ellas es la persecución de una fantasía: Cuando estás atrapado en esos pensamientos ilusorios, planeas, recuerdas…, pero siempre es nuestro ego el que está en el centro de esas actividades mentales.

No tendrás éxito si sólo tratas de bloquear tus pensamientos, porque estás tratando de bloquearte a tí mismo y terminarás cansándote. Es importante sentarse con la mente totalmente abierta, tan abierta como el aire. Cuando hay un leve sonido, o un pensamiento, simplemente déjalo pasar. Nota que si estás absorto en la fantasía, estás encerrado en ti mismo.

Otro “pensamiento ilusorio” que surge durante el zazen son las divagaciones. Pensar es una función del cerebro y no estás tratando de cancelar esa función. Estás tratando de invertir (tus esfuerzos) en tu práctica.

Al hacerlo, tus divagaciones morirán gradual y naturalmente. Como decía Yasutani Roshi: “hay gente que ha hecho zazen durante algunos años y que piensa que el objetivo es aquietar sus pensamientos. Si llegáramos a eso, aquietaríamos también nuestra creatividad, y ¿desde dónde vendría entonces el despertar?

Esta práctica en realidad agudiza nuestra habilidad de pensar claramente y alienta un vivo despertar.