El Sabio se acomoda en el no-actuar

En el mundo todos saben por qué lo bello es bello, y así aparece lo feo.
Todos saben lo que es bueno,
y entonces aparece lo que no es bueno.
Ser y no-ser se engendran mutuamente,
lo difícil y lo fácil se producen mutuamente,
lo largo y lo corto se forman mutuamente,
lo alto y lo bajo se colman mutuamente,
el sentido y el sonido se armonizan mutuamente, delante y detrás se siguen mutuamente,
es una ley constante.
Por eso el sabio se acomoda en el no-actuar, ejercita la enseñanza sin palabras.
Desarróllanse por sí mismos los infinitos seres sin que él les dé comienzo;
y no se impone (a ellos);
los lleva a la perfección.
Justamente porque no se apodera de ellos,
por eso mismo no le abandonan”.
 



(Tao Te Ching; El libro del Tao; Lao Tse; A9 46 II)

Comentario:

Este texto del Tao Te King que acabamos de leer es mucho más antiguo que el Shin Jin Mei, que es uno de los primeros escritos que tenemos sobre el zen, sin embargo su mensaje tiene un gran paralelismo con el mismo.
Nos exhorta a vivir en la no-dualidad de la mente, a “no permanecer en el estado de dualidad, a evitar cuidadosamente esas búsquedas”, a “mantenerse sereno, sin esfuerzo, en la unidad de las cosas” , que “cuando amor y odio están ausentes, todo se vuelve claro y diáfano, sin embargo, haz la más mínima distinción, y el cielo y la tierra se distancian infinitamente” y nos recuerda que “cuando los objetos del pensamiento se desvanecen, el sujeto pensante se desvanece; y cuando la mente se desvanece, los objetos se desvanecen”.

También nos dice “que el sabio se acomoda en el no-actuar” (wu-wei), en el sentido de no alterar el curso natural de los acontecimientos, por lo que pedimos en los votos del Bodhisattva “aceptar lo que surja en el ahora, permitir que todo sea lo que es”.