El testigo (Ken Wilber)

El Testigo, Ken Wilber

El alma, en el sentido en que estoy ahora usando el término, es una especie de estadio de transición entre la mente-ego personal y el espíritu impersonal o transpersonal.

El alma es el Testigo que resplandece dentro de ti. Por ello digo que el alma es el hogar del Testigo. Cuando te asientas en el alma lo haces como Testigo, como Yo verdadero. Cuando trasciendes el nivel del alma, el Testigo se funde con todo lo que observa y eres uno con todo aquello de lo que tienes conciencia.

No se trata entonces de que observes las nubes, porque te habrás convertido en las mismas nubes. Eso es el Espíritu…

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Las ilusiones engañosas. Robert Aiken

Las “ilusiones engañosas” no son algo pecaminoso o dañino.

Un pensamiento ilusorio es simplemente una distracción de la senda de la iluminación y la compasión. Hay varios tipos de “ilusiones engañosas”.

Una de ellas es la persecución de una fantasía: Cuando estás atrapado en esos pensamientos ilusorios, planeas, recuerdas…, pero siempre es nuestro ego el que está en el centro de esas actividades mentales.

No tendrás éxito si sólo tratas de bloquear tus pensamientos, porque estás tratando de bloquearte a tí mismo y terminarás cansándote. Es importante sentarse con la mente totalmente abierta, tan abierta como el aire. Cuando hay un leve sonido, o un pensamiento, simplemente déjalo pasar. Nota que si estás absorto en la fantasía, estás encerrado en ti mismo.

Otro “pensamiento ilusorio” que surge durante el zazen son las divagaciones. Pensar es una función del cerebro y no estás tratando de cancelar esa función. Estás tratando de invertir (tus esfuerzos) en tu práctica.

Al hacerlo, tus divagaciones morirán gradual y naturalmente. Como decía Yasutani Roshi: “hay gente que ha hecho zazen durante algunos años y que piensa que el objetivo es aquietar sus pensamientos. Si llegáramos a eso, aquietaríamos también nuestra creatividad, y ¿desde dónde vendría entonces el despertar?

Esta práctica en realidad agudiza nuestra habilidad de pensar claramente y alienta un vivo despertar.

Aflojamos las ataduras (Robert Aiken)

Vacuidad es simplemente un término que usamos para expresar aquello que no tiene cualidad y no tiene edad. Es completamente vacío y al mismo tiempo plenamente potente.

Puedes llamarlo naturaleza búdica, naturaleza propia, naturaleza verdadera; pero tales palabras son solamente títulos o indicadores. …

La forma es vacío y, como dice el Sutra del Corazón, el vacío es forma. La infinita vacuidad del universo es la naturaleza esencial de nuestra vida cotidiana.

Al caer en la cuenta de todo esto, comprendemos que somos sólo un montón de percepciones sensoriales, con la sustancia de un sueño o de una burbuja sobre la superficie del mar.

La vanidad de la autopreocupación tan común se vuelve clara, y nos liberamos de intereses egoístas en nuestro disfrute del universo tal como es, y de nuestras propias profundidades anteriormente insospechadas.

La mente está completamente en paz. Nada la ocupa emocional o conceptualmente. En ese lugar de descanso, no estamos atrapados por los pensamientos y así nuestras reacciones dejan de ser egocéntricas.

El zazen es la manera fundamental de cultivar la iluminación y el amor. Cada respiración es el vacío en sí; cada respiración es apropiada.

En los períodos de zazen nos dedicamos totalmente a nuestra práctica. Al regresar a nuestra práctica cuando surgen esos pensamientos ilusorios, nos entrenamos en elegir lo que es fundamentalmente apropiado, y aflojamos las ataduras que nos unen a nuestras ilusiones engañosas.

El Camino es personal e íntimo (Robert Aiken)

Todos los seres son budha.

Todos los seres son la verdad, así como son.

Un gran maestro de la dinastía T’ang (China) usaba la expresión: “¡Sólo esto!”, para presentar el corazón de la experiencia más profunda.

Esta profunda experiencia no está disponible para el observador superficial. Ilusiones y apegos en los que consiste el pensar egocéntrico y conceptual, oscurecen el hecho viviente.

El camino del Zen está enfocado a clarificar esas obstrucciones y ver dentro de la verdadera naturaleza.

Esto puede ser tu camino, el camino medio del zazen, o la meditación sentada. Es una senda completamente nueva.

El doctor Suzuki solía decir que el zen es no ético, con lo que quería decir, según yo lo entiendo, que se origina en la mente. No es intelectual, sino que implica un caer en la cuenta, la pura gnosis de: “¡Sólo esto!”.

También implica la aplicación de este conocimiento en la vida diaria de la familia, el trabajo y el servicio comunitario.

Al encontrar nuestra naturaleza propia, encontramos la verdadera naturaleza de todas las cosas, la que los viejos maestros mostraron tan claramente con sus palabras y acciones.

La experiencia de identidad es íntima, más allá de la explicación.

Es esencial al comienzo de la práctica darse cuenta de que el camino es personal e íntimo.

Debes caminarlo por ti mismo.

Robert Aitken (Emprendiendo del Camino del Zen)

 

 

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Enseñanzas de Hsu Yun (Nube Vacía). 5/5

En cierta ocasión, un señor de la guerra que regresaba a casa tras una exitosa campaña militar, se detuvo en un monasterio. Fue a visitar al abad que era un antiguo profesor suyo.

Estaban sentados en el patio bebiendo té cuando oyeron una discusión entre un novicio y un monje veterano. El novicio se quejaba de que la técnica de meditación que le había dado el monje era ineficaz e inútil y le pedía algo más eficaz que le ayudara a concentrarse.

El señor de la guerra, viendo que el Maestro estaba afligido, se levantó y dijo: “Por favor, Maestro, permítame ayudar a este joven”.

A continuación, llamó a seis de sus arqueros. Llenó su taza de té hasta el borde y se la dio al novicio. “Toma esta taza de té, y, sin derramar una sola gota, llévala por todo el patio”.

El señor de la guerra ordenó a sus arqueros: “¡Seguidle! Si derrama una sola gota, ¡disparadle!” Los arqueros tensaron sus arcos y comenzaron a caminar detrás del novicio que, durante los veinte minutos siguientes, aprendió a concentrarse.

Las enseñanzas del Maestro Hsu Yun (Nube Vacía) 1839-1959

Enseñanzas de Hsu Yun (Nube Vacía). 4/5

Por alguna razón que nadie ha podido determinar aún, a menudo encontramos que cuando nos sentamos a meditar nuestro cojín se convierte en una montaña de hormigas.

Los principiantes Ch’an experimentan con más frecuencia esta misteriosa transformación del cojín, pero antes o después nos sucede a todos. Comenzamos a retorcernos y la única cosa en que podemos pensar es en marcharnos de ese sitio que provoca comezón.

A veces no hay hormigas ahí. Pero todos nos acordamos de repente de muchas cosas importantes que hemos olvidado hacer; ordenar los libros de nuestra biblioteca; comprar fideos para la cena; leer el periódico. Claramente estas cosas deben ser atendidas y nos levantamos del cojín.

Queridos amigos, ¿Cómo podemos mantener nuestras buenas intenciones? ¿Cómo podemos prevenir nuestra resolución de dimitir tan drásticamente?

 

Las enseñanzas de Hsu Yun (Nube Vacía) 1839-1959

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Enseñanzas de Hsu Yun (Nube Vacía). 3/5

Aunque podemos hacer muchas meditaciones mientras caminamos o trabajamos, cuando nos sentamos formalmente a meditar debemos ser cuidadosos en mantener una buena posición y respirar correctamente.

Queridos amigos, aunque pueden derivar muchos beneficios de nuestros esfuerzos, la meditación es un ejercicio espiritual, no un régimen terapéutico.

No meditamos para contrarrestar alteraciones fisiológicas o para ayudarnos a hacer frente a las frustraciones del ego. Meditamos para trascender el ego-conciencia y realizar nuestro Yo Búdico.

Nuestra intención es entrar en el Nirvana, no hacer más tolerable la vida en el Sansara.

Esta instrucción puede ser desconcertante, lo sé. Mucha gente piensa que está meditando cuando alcanza un estado de paz y tranquilidad que les proporciona.

Pero el quietismo no es meditación.

Acorralar un caballo salvaje no le hace manso ni reaccionar a las riendas. Puede reposar durante un rato y parecer tranquilo. Incluso puede comenzar a pacer. Pero cuando se abra la puerta se escapará tan salvaje como siempre.

En Nan Hua Si, el monasterio del Sexto Patriarca, una vez hubo un monje que empleaba muchas horas cada día en sentarse tranquilamente sobre su cojín, disfrutando de la paz y la tranquilidad que le traía. Pensaba que estaba meditando.

Hui Neng, el Sexto Patriarca, dándose cuenta del error del monje se acercó a él. “¿Por qué dedicas tanto tiempo a tu cojín?” Le preguntó.

El monje levantó los ojos, sorprendido. “Porque quiero hacerme un Buda”, respondió”.

Hui Neng sonrió. “¡Hijo mío” dijo, “¡puedes hacer un espejo puliendo un ladrillo antes que hacerte un Buda sentado en el cojín!”

 

Las enseñanzas de Hsu Yun (Nube Vacía) 1839-1959

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Enseñanzas de Hsu Yun (Nube Vacía). 2/5

En ocasiones la enseñanza del Ch’an, del zen, puede ser tan frustrante como su aprendizaje.

Hubo una vez un Maestro Ch’an que se encargó de la instrucción de tres novicios. Les explicó la necesidad de la disciplina espiritual y les ordenó que, empezando en ese mismo momento, observaran la regla del silencio absoluto. Después, sosteniendo su dedo en sus labios, les ordenó que fueran a sus habitaciones.

El primer novicio dijo, “Oh, Maestro, ¡déjeme decirle lo agradecido que estoy por recibir su instrucción!”.

El segundo novicio dijo, “¡Tonto! ¿No te das cuenta de que hablando has roto la ley del silencio?

Y el tercero levantó las manos, en un gesto de desesperación, y se lamentó, “¡Señor! ¿Soy aquí la única persona capaz de seguir órdenes?.

 

Enseñanzas del Maestro Hsu Yun: Nube Vacía (1839-1959)

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Enseñanzas de Hsu Yun (Nube Vacía). 1/5

El zen es una enseñanza que se transmite fuera de los caminos regulares de la religión, sin acudir a muchas palabras o explicaciones.

El zen es la enseñanza más elevada y directa, que lleva a la iluminación instantánea, siempre que sea uno capaz de entenderlo de repente.

El trabajo de nuestro Ch’an no tiene un proceso gradual o etapas sucesivas, consiste en captar instantáneamente nuestra propia naturaleza de buda.

Pero, siendo así, ¿qué necesidad hay de practicar más intensamente durante un periodo más o menos prolongado de tiempo?

La capacidad de las personas para practicar el dharma se deteriora incesantemente.

Existen demasiadas distracciones en sus mentes. Por lo tanto, los Patriarcas han ideado métodos y técnicas especiales como la práctica intensiva del sesshin, el koan, la caminata rápida, etc… para enfrentar esta situación y ayudar a todas las personas en su práctica.

 

Las enseñanzas de Hsu Yun. (Nube Vacía 1839-1959)

 

(Hsu Yun murió a la edad de 120 años y fue monje durante 101. Nuestra línea debe su nombre a este gran Maestro).

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Hacer zazen, 3 (Kosho Uchiyama)

Kosho Uchiyama

(Hacer zazen 3. Kosho Uchiyama)

 

Sentarse en zazen para alcanzar una experiencia cualquiera es una cuestión de voracidad humana.

Solo cuando vamos más allá de las ambiciones y de los afanes humanos comenzamos a enderezarnos hacia la enseñanza de Buda. Yendo más allá de estos apetitos,  naturalmente nos preguntamos hacia donde estamos yendo… es dentro de la profundidad de la vida.

Sentarse en zazen significa sentarse en presencia de la profundidad de la vida. Has de saber que zazen no es una actividad que se encuentre en el reino de los valores
simplistas mono dimensionales, es decir, los valores de ganar o perder, de vivir o morir. Al contrario, zazen es el hecho de sentarse en presencia de la profundidad de la propia vida, que es una profundidad pluridimensional.

Siempre digo que zazen no es un tipo de disciplina. Mientras que tú te sientes  buscando disciplinar la mente o cualquier otra cosa, habrá un resultado unido siempre a la disciplina, que tú ves y del cual te sientes muy satisfecho. En cambio hacer zazen significa únicamente sentarse en presencia de una profundidad insondable, es un sí mismo completamente contenido, no hay una escala externa de medida.

Sentarse como disciplina, en cambio, implica la asunción de un metro con el cual medirse, provocando satisfacción al ver cuánto has “progresado” en relación a antes, o valorando cuán adelante estás respecto a algún otro. Con zazen en cambio no hay metro.

Puesto que estamos hablando de un sí mismo que está completo en sí mismo, aquello de lo que hablamos es de solamente sentarse.

 

(Kôshô Uchiyama Rôshi (1912-1998)

Hacer zazen, 2 (Kosho Uchiyama)

Es fundamental discernir qué es lo que nos motiva a practicar zazen.

De acuerdo con mi experiencia, resulta que muchas personas que empiezan a practicar zazen en lo primero que piensan es en la iluminación o el satori.

Se les mete en la cabeza que deben alcanzar la iluminación y se sientan con este único objetivo. P

Pero están equivocados, ya que sentarse con la idea de que se va a alcanzar la iluminación es ridículo.

La realidad tal como es, es perfecta. Es la iluminación misma.

Pensar que las personas pueden hacerse grandes haciendo zazen o que uno puede obtener el satori es estar tristemente engañado por la propia ilusión.

Zazen es abandonar nuestros juicios egoicos acerca de nosotros mismos (ya sean de superioridad o inferioridad) y confiar nuestra vida al poder de zazen personificado en el cuarto sello: todas las cosas son como son”.

 

(Kosho Uchiyama 1912-1988)

 

Comentario:

“Todas las cosas son como son”. Siempre estamos viviendo la realidad de la vida. No obstante, tan pronto comenzamos a pensar y a calcular las cosas, de algún modo nos abstraemos de la realidad.
Zazen no se funda sobre ninguna creencia, ninguna idea. Se trata simplemente de vivir la experiencia tal como es. La experiencia de la simplicidad, de la bondad, de la presencia, de la desnudez. O incluso, si hay que encontrar una palabra mas potente todavía, de la libertad. La experiencia de deshacerse de las luchas, de las expectativas, de las comparaciones.

El pensamiento sigue sin cesar al pensamiento, hay tantas preguntas. Se busca, se encuentra y, cuando una respuesta destruye la primera pregunta, la respuesta se muda a su vez en una nueva cuestión, no cerrando jamás el círculo del pensamiento que sin cesar se persigue a si mismo. Y sin embargo, en esta experiencia de simplemente sentarse, de zazen, toda interrogación que busca su respuesta, toda respuesta que se acomoda con su pregunta, son vencidos por la experiencia misma de zazen.

Hacer zazen (Kosho Uchiyama)

Hacer zazen

En pocas palabras, hacer zazen es dejar de hacer todo, ponerse frente a la pared y sentarse, sólo ser uno mismo, que es sólo el Ser.

Cuando hacemos zazen, deberíamos abstenernos de hacer todo. Sin embargo, como somos humanos, empezamos a pensar, nos involucramos en un diálogo con los pensamientos en nuestra mente.

Cualquiera que sea la situación en que estás envuelto, los pensamientos surgirán por cuenta propia en cuanto estés haciendo zazen.

Una vez que percibes que estás pensando cuando no deberías estar haciendo nada y vuelves a zazen, los pensamientos, que aparecían de forma tan clara como si fuesen imágenes en una pantalla de televisión, desaparecen de repente, como si hubieses apagado la televisión.

Queda solo la pared ante ti.

Por un instante… es esto. Esto es zazen.

Sin embargo, los pensamientos de nuevo surgen por sí mismos.

Nuevamente retornas a zazen y desaparecen.

 

(Kosho Uchiyama)

Sakyamuni levanta una flor

Sakyamuni levanta una flor
Sakyamuni levanta una flor

SAKYAMUNI LEVANTA UNA FLOR

 

Cuando el Buda se encontraba en el Monte Grdhrakuta, levantó una flor
ante la asamblea. Todos permanecieron en silencio. Sólo Maha-kashapa se sonrió.

Buda dijo: “Tengo el tesoro del ojo de las enseñanzas verdaderas, el
corazón del Nirvana, la forma verdadera de la no-forma y la inefable puerta del Dharma. Es una transmisión especial fuera de las enseñanzas. Ahora se la confío y entrego a Maha-kashapa.

 

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Un solo sabor

UN SOLO SABOR

 

El Yo se realiza como yo único.

El individuo es radicalmente Uno con el Espíritu y el yo de todo el cosmos, pero ese espíritu, ese yo y esa talidad están mirando a través de los ojos de ese individuo concreto, desde el ángulo y perspectiva propia de esa persona, el mismo Yo último de todos los seres sensibles, pero desde su perspectiva singular. 

Y como resultado de todo ello, cada ser sensible tiene un yo, y descubrir ese espíritu cósmico, simultáneamente universal y único, es descubrir nuestra identidad suprema más profunda y verdadera.

Finalmente acabará descubriendo que la razón por la que avino a la existencia, entre los billones de seres sensibles, fue para encarnar y expresar su visión única del espíritu.

Eso es, precisamente, lo que usted aporta a Dios. Así es, precisamente, como usted, en tanto usted, completa a Dios. 

Usted es lo que el espíritu está haciendo para manifestar un universo.

El espíritu y el ser humano se completan en la gran realización de esa identidad suprema concreta. Entonces comprende, más allá de toda duda, que usted es uno con todos los seres sensibles del cosmos y absolutamente único en esta versión de la unidad y que esa singularidad es, precisamente, la razón por la que está aquí.

Para encarnar, expresar, realizar y transmitir, entre los quintillones de holones que componen el cosmos, su visión singular. 

 

 

Extracto del libro “Meditación Integral”, de Ken Wilber. Editorial Kairós. 

 

(Publicado con permiso del editor).

La Muerte

La Muerte

Poco antes de morir, a la edad de sesenta y un años, el maestro Bassui se sentó en la postura de loto y dijo a sus discípulos, que estaban reunidos a su alrededor:

“¡Mirad directamente! ¿Qué es esto? Observad de esta forma y nunca os veréis engañados”.

Lo repitió en voz alta y acto seguido, murió serenamente.

A petición propia, fue quemado bajo una capilla que había construido en honor a Kannon, el Bodhisattva de la compasión.

Según Bassui, Kannon era “una persona que a cada sonido que oía contemplaba la mente del que escuchaba, realizando su propia naturaleza”, y por ello fue el núcleo de la propia vida y enseñanzas de Bassui.

En cierta ocasión, Bassui, dirigiéndose a un discípulo que estaba a punto de morir, dijo:

Sé que estas muy enfermo. Como buen estudiante zen, afrontas esta enfermedad sin pestañear. Tal vez no sepas exactamente quién sufre, pero pregúntate: ¿Cuál es la esencia de esta mente? Piensa solo en eso. No necesitas más. No desees nada. Tu fin, que no tiene fin, es como un copo de nieve que se disuelve en el aire puro.”

 

(Extraído del libro “DESPEDIDAS ELEGANTES. Como mueren los grandes seres”. Compilado por Sushila Blackman. Editorial La Liebre de Marzo. Publicado con permiso del editor).

 

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No esperéis de otra persona la transmisión del despertar

No esperéis de otra persona la transmisión del despertar

(Las claves del Zen: Guía para la práctica del Zen)

Guía para la práctica del Zen. Thich Nhat Hanh

No esperéis de otra persona la transmisión del despertar:

Los Budhas y los seres vivientes participan de la misma mente pura y única. No hay separación en lo que concierne a esa mente.

Desde tiempo inmemorable esa mente no ha sido jamás creada ni destruida; no tiene forma ni aspecto; no es ni ser ni no ser, ni vieja ni nueva, ni corta ni larga, ni grande ni chica.

Trasciende todas las categorías del intelecto, todas las palabras y todas las expresiones, todos los signos y todas las marcas, todas las comparaciones y todas las discriminaciones.

Es lo que es; si se intenta concebirla, la perdemos. Ilimitada como el espacio, no tiene límites ni puede ser medida; es la mente de la unidad y del ser-así. Es el Budha.

Se debe dejar que esta mente se revele, si intentamos conceptualizarla, la perdemos. Volver a sí mismo y ver la propia naturaleza es la única vía para realizar esta mente de la unidad y del ser así, que se llama también mente verdadera.

“Todos los fenómenos del ser, desde tiempo inmemorial, son independientes de los conceptos y de las palabras; los conceptos y las palabras no pueden no pueden transformarlos ni separarlos de su propia naturaleza”.

 

El practicante, en consecuencia, no debe esperar un despertar que venga de fuera, una transmisión o un don de sabiduría. La sabiduría no se puede obtener, el espíritu no se puede transmitir.

Extraído del libro: “Las claves del ZEN Guía para la práctica del Zen” (Thich Nhat Hanh). Publicado con permiso de la editorial, Gaia Ediciones

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La Vía del Pájaro (Chôdô)

La Vía del Pájaro (Chôdô)

 

La Vía del Pájaro

(Chôdô)

 

Un monje preguntó al maestro Dongshan Liangjie:

“Usted nos dice siempre que sigamos la vía del pájaro. No comprendo, ¿qué es la vía del pájaro?”

El maestro dijo: “No encontrar a nadie.”

¿Cómo seguirla?”

El maestro respondió: “Tan solo te hace falta ir sin sandalias en los pies.”

 

(Recopilación de la transmisión de la lámpara en la era Jingdei)

 

“Practicar secretamente, permanecer en lo invisible y vivir lo ordinario”; no existe otra definición para decir la verdad del zen.

Muchas fórmulas y metáforas chinas evocan este ejercicio de la transparencia. Se habla de ocultar las huellas o de convertirse en un idiota.

El maestro Dongshan (ss. IX) habla de tomar “la vía del pájaro”, chôdô. El pájaro vuela en el cielo. A veces desaparece, a veces aparece ante nuestra mirada, pero no deja nunca huellas en el inmaculado cielo azul.

Existen diferentes maneras de vivir y de proclamar lo invisible – según los tiempos, el humor, el carácter propio de cada uno-.

Dôgen informa que Rujing, su maestro chino, rechazó el hábito violeta y el título oficial de “maestro de meditación”, que el emperador Ning le había concedido y que debían afirmar su estatus de abad de uno de los más grandes monasterios de la época. Declinó la oferta por carta y recibió simplemente como respuesta té del emperador.

Rujing prefirió la ropa negra de los simples monjes y cultivar lo ordinario. Sin preocuparse de los títulos o del renombre (Dôgen, La Práctica mantenida).

(La vía del pájaro Éric Rommeluère)

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Texto Meditativo: Shobogenzo (2)

Texto Meditativo Dogen Shobogenzo

Texto Meditativo Dogen Shobogenzo

El pensamiento de que práctica y experiencia no son una sola cosa es la idea de los no-budistas.

En el Dharma del Buddha, la práctica y la experiencia son completamente idénticas. La práctica ahora es también práctica en el estado de la experiencia; por tanto, la búsqueda de la verdad de un principiante es justamente el cuerpo entero del estado original de la experiencia.

Esto es por lo que los patriarcas budistas enseñan, en las prácticas advertencias que nos han dejado como herencia, no esperar ninguna experiencia fuera de la práctica, y la razón puede ser que la práctica en sí misma es el estado original directamente accesible de la experiencia.

Puesto que la práctica es justamente la experiencia, la experiencia es interminable, y debido a que la experiencia es la práctica, la práctica no tiene comienzo.

(Dogen. Extracto del Bendowa. Shobogenzo Tomo I. Ed. Sirio)

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