Abriendo el nuevo año 2019

Kodo Sawaki

Este instante no debe ser la continuación del anterior.

Has de hacer borrón y cuenta nueva y empezar a vivir este año totalmente de nuevo. Has de empezar a vivir este mes totalmente de nuevo, y hoy has de empezar una vez más a vivir este día totalmente de nuevo.

Cada día te enfrentas a ese día por primera vez .

Eterno es sólo este instante eterno aquí y ahora. Este instante ilimitado constituye tu vida presente, que siempre es un hecho totalmente nuevo. También el pasado, contemplado desde el instante presente, es un pasado totalmente nuevo. En el día de hoy te sientas en zazen por primera vez en tu vida.

Cada día es el primero de la vida.

Vive este día como si hubieras venido al mundo en este día. Tienes tu propia tarea. El día de hoy presenta su propia tarea. Si abres los ojos a este instante –aquí y ahora, y en constante movimiento– te darás cuenta de que nada falta en él.

El día de hoy es por completo el día de hoy: completo y concluso.

( Kodo Sawaki )

Zen día a día. Las relaciones no son para nosotros (5/5)

Conforme luchamos por salir adelante en la vida y nos damos cuenta de las limitaciones existentes en nuestras relaciones con unos o con otros, de las deficiencias de nuestro trabajo u ocupación concretos, uno de los errores que nos ciegan es la idea de que “yo mantengo una relación con otra persona o situación”.

Pongamos por caso que estemos casados. La manera normal de entender el matrimonio es creer que “estoy casada/o con él/ella”, ahí habrá dos personas, y en el verdadero ser no es posible que haya dos.

El verdadero ser manifiesta de diferentes formas, pero, en esencia, permanece como un único ser, un solo potencial de energía.

Si bien de manera coloquial puedo decir que estoy casada/o contigo, que poseo un Toyota o que tengo cuatro hijos pequeños, hemos de darnos cuenta de que esto no es exactamente la verdad.

Lo cierto es que no estamos casados con alguien o comprometidos con algo; somos esa persona, yo soy eso con lo que me comprometo. El Verdadero Ser desconoce la separación. Llegado a este punto, podrías plantear que todo esto suena muy bonito, pero que en la práctica, no sabemos que hacer con las dificultades y problemas de la vida.

 

(extraído del libro “Zen día a día”, de Charlotte Joko Beck, editado por Gaia. Publicado con permiso del editor) 

Zen día a día. Las relaciones no funcionan (4/5)

Tras haber estado en un buen Sesshin, fuera de mi país, lo que saqué en claro (como siempre) es que, independientemente de dónde vayas, las personas son personas: maravillosas y todas con problemas, como sucede en cualquier parte; de modo que los mismos interrogantes que preocupan a unos, nos atormentan igualmente a nosotros.

Por tanto, quisiera hablarles sobre las ilusiones que albergamos acerca de que las relaciones sí van a funcionar.

En realidad, no funcionan; es así de simple. Nunca ha habido una relación que funcione. Puedes decir: Entonces, ¿ Para qué hago esta práctica si lo que dices es cierto? Lo que provoca que nuestras relaciones sean tan insatisfactorias es el hecho de pretender que funcionen.

De alguna manera, es posible que la vida funcione, pero no partiendo desde el punto de vista de que nosotros podemos hacer algo para que así sea.

En todo lo que hacemos al relacionarnos con otras personas hay expectativas más o menos sutiles.

Pensamos: “De la manera que sea, tengo que entender bien esta relación y hacer que funcione, así conseguiré lo que quiero“. Siempre queremos obtener algo de las personas con quienes nos relacionamos. Ninguno de nosotros puede decir lo contrario. E incluso si evitamos las relaciones, esa postura es otra manera de intentar lograr algo.

(extraído del libro “Zen día a día”, de Charlotte Joko Beck, editado por Gaia. Publicado con permiso del editor) 

Zen día a día. Experimentación y conducta. (parte 3/5)

Quisiera acercarles a lo que entiendo por experimentar:

A ese primer momento, previo a la intervención mental, en que recibimos a la vida.

Así por ejemplo, antes de pensar: “¡Ah! Eso es una camisa roja”, tan solo existe el ver.

De modo que podemos diferenciar entre lo que se presenta, simplemente lo que hay y el Mundo que se forma al instante, el otro lado de lo que se presenta.

La mayoría de nosotros somos solo ligeramente conscientes de nuestras experiencias.

Lo que observamos es la conducta. No podemos observar la experiencia.

En el momento que tiene lugar la observación de un acontecimiento, este ya ha pasado y la experiencia nunca ocurre en el pasado.

Yo no soy nada de lo que pueda observar acerca de mi misma.

Eso tan solo es mi conducta, el Mundo fenoménico: Lo que soy se está experimentando a sí mismo, por siempre desconocido.

Desaparece en el instante en que lo nombro.

 

Charlotte Joko Beck. “Experimentación y conducta”.

(extraído del libro “Zen día a día”, de Charlotte Joko Beck, editado por Gaia. Publicado con permiso del editor) 

Zen día a día. La búsqueda (parte 2/5)

Todos los momentos de nuestra vida conforman alguna relación.

A medida que practicamos, aumentamos, en primer lugar, la toma de conciencia de que no hay nada más que la relación que establecemos con lo que está ocurriendo en cada
momento, sea lo que sea. Y, en segundo lugar, nuestro creciente compromiso con esa relación.

Parece algo tan sencillo, pero…

¿Qué está obstruyendo nuestro compromiso con una relación humana, con unos estudios, con el trabajo, con disfrutar de la vida? ¿Qué es lo que dificulta las relaciones?

Debido a que no siempre comprendemos lo que significa estar relacionándonos con el momento presente, buscamos algo más, pasando a ser un buscador, porque tenemos la sensación de que a nuestra vida le falta algo, se busca “el verdadero ser” , “una vida autentica”…

Por tanto, si queremos que la sensatez, la claridad o la paz impregnen nuestra vida, habremos de comprender el fundamento de toda búsqueda.

¿Qué estamos buscando?

Todos buscamos una vida ideal como la pareja ideal, el trabajo o lugar donde vivimos.

La práctica se convierte también en búsqueda de la “iluminación”, por ejemplo.

Por tanto, la práctica será una manera de desmontar las ideas que tenemos al respecto.

¿Qué nos queda si dejamos de remirar y buscar? La angustia y el dolor que ha motivado la búsqueda propiamente.

Ese es el momento mágico, nos percatamos de que la solución no pasa por buscar algo exterior a nosotros mismos, terminando en un desengaño.

Tan solo saberlo ya es un alivio, nos genera paz, de esta manera
vamos abandonando la búsqueda, consistiendo la práctica en permanecer con todos esos malestares que la búsqueda nos ha producido, todo da un vuelco.

La práctica consiste en vivir esas experiencias.

En este preciso momento cada uno de nosotros puede echar un vistazo a su propia vida.

La voluntad firme de practicar deriva de la convicción de que no hay otra cosa que hacer.

 

Charlotte Joko Beck. “La búsqueda”.

(extraído del libro “Zen día a día”, de Charlotte Joko Beck, editado por Gaia. Publicado con permiso del editor) 

Zen día a día. Charlotte Joko Beck (parte 1/5)

“Hace escasas semanas, una mujer joven (no era practicante zen) vino a charlar conmigo y me contó lo que su marido le había hecho hacía tres semanas: Estaba muy, muy disgustada, tanto que apenas podía hablar. Así que le pregunté:

-¿Dónde está tu esposo ahora mismo?

-En el trabajo.

– Bien, y ¿dónde está el disgusto, dónde está la pelea, dónde está todo eso?

-Bueno, te lo estoy contando.

– Le pregunté: Pero ¿Dónde está? Muéstramelo.

– No puedo mostrártelo, te lo estoy contando… “mira, así es como ocurrió…”

– Pero ¿Cuando ocurrió?

– Hace tres semanas.

– ¿Dónde está?

– Pues…

Se estaba sintiendo molesta por momentos. Finalmente pudo comprender que no había nada en su disgusto que tuviese alguna consistencia real.

Entonces me dijo: Pero si todo lo que hay es eso ¿Cómo puedo arreglar la situación con mi marido?

 

(extraído del libro “Zen día a día”, de Charlotte Joko Beck, editado por Gaia. Publicado con permiso del editor) 

Tan solo sentarse (shikantaza)

“Tan solo sentarse”, shikantaza, significa que nada se interpone entre aquel que se sienta y el acto de sentarse.

Esta sentada no se funda sobre ninguna creencia, ninguna idea. Se trata simplemente de vivir la experiencia. La experiencia de la simplicidad, de la bondad, de la presencia, de la desnudez. O incluso, si hay que encontrar una palabra mas potente todavía, de la libertad.

Shikantaza significa la experiencia de deshacerse de las luchas, de las expectativas, de las comparaciones.

El pensamiento es conducido a liberarse de él mismo, no es que el pensamiento sea obligado al silencio por algún tipo de forzamiento, se vacía de si mismo.

El pensamiento sigue sin cesar al pensamiento, hay tantas preguntas. Se busca, se encuentra y, cuando una respuesta destruye la primera pregunta, la respuesta se muda a su vez en una nueva cuestión, no cerrando jamás el círculo del pensamiento que sin cesar se persigue a sí mismo.

Y sin embargo, en esta experiencia de simplemente sentarse, Shikantaza, toda interrogación que busca su respuesta, toda respuesta que se acomoda con su pregunta, son vencidos por la experiencia misma”.

(Éric Rommeluère)

El testigo (Ken Wilber)

El Testigo, Ken Wilber

El alma, en el sentido en que estoy ahora usando el término, es una especie de estadio de transición entre la mente-ego personal y el espíritu impersonal o transpersonal.

El alma es el Testigo que resplandece dentro de ti. Por ello digo que el alma es el hogar del Testigo. Cuando te asientas en el alma lo haces como Testigo, como Yo verdadero. Cuando trasciendes el nivel del alma, el Testigo se funde con todo lo que observa y eres uno con todo aquello de lo que tienes conciencia.

No se trata entonces de que observes las nubes, porque te habrás convertido en las mismas nubes. Eso es el Espíritu…

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Las ilusiones engañosas. Robert Aiken

Las “ilusiones engañosas” no son algo pecaminoso o dañino.

Un pensamiento ilusorio es simplemente una distracción de la senda de la iluminación y la compasión. Hay varios tipos de “ilusiones engañosas”.

Una de ellas es la persecución de una fantasía: Cuando estás atrapado en esos pensamientos ilusorios, planeas, recuerdas…, pero siempre es nuestro ego el que está en el centro de esas actividades mentales.

No tendrás éxito si sólo tratas de bloquear tus pensamientos, porque estás tratando de bloquearte a tí mismo y terminarás cansándote. Es importante sentarse con la mente totalmente abierta, tan abierta como el aire. Cuando hay un leve sonido, o un pensamiento, simplemente déjalo pasar. Nota que si estás absorto en la fantasía, estás encerrado en ti mismo.

Otro “pensamiento ilusorio” que surge durante el zazen son las divagaciones. Pensar es una función del cerebro y no estás tratando de cancelar esa función. Estás tratando de invertir (tus esfuerzos) en tu práctica.

Al hacerlo, tus divagaciones morirán gradual y naturalmente. Como decía Yasutani Roshi: “hay gente que ha hecho zazen durante algunos años y que piensa que el objetivo es aquietar sus pensamientos. Si llegáramos a eso, aquietaríamos también nuestra creatividad, y ¿desde dónde vendría entonces el despertar?

Esta práctica en realidad agudiza nuestra habilidad de pensar claramente y alienta un vivo despertar.

Aflojamos las ataduras (Robert Aiken)

Vacuidad es simplemente un término que usamos para expresar aquello que no tiene cualidad y no tiene edad. Es completamente vacío y al mismo tiempo plenamente potente.

Puedes llamarlo naturaleza búdica, naturaleza propia, naturaleza verdadera; pero tales palabras son solamente títulos o indicadores. …

La forma es vacío y, como dice el Sutra del Corazón, el vacío es forma. La infinita vacuidad del universo es la naturaleza esencial de nuestra vida cotidiana.

Al caer en la cuenta de todo esto, comprendemos que somos sólo un montón de percepciones sensoriales, con la sustancia de un sueño o de una burbuja sobre la superficie del mar.

La vanidad de la autopreocupación tan común se vuelve clara, y nos liberamos de intereses egoístas en nuestro disfrute del universo tal como es, y de nuestras propias profundidades anteriormente insospechadas.

La mente está completamente en paz. Nada la ocupa emocional o conceptualmente. En ese lugar de descanso, no estamos atrapados por los pensamientos y así nuestras reacciones dejan de ser egocéntricas.

El zazen es la manera fundamental de cultivar la iluminación y el amor. Cada respiración es el vacío en sí; cada respiración es apropiada.

En los períodos de zazen nos dedicamos totalmente a nuestra práctica. Al regresar a nuestra práctica cuando surgen esos pensamientos ilusorios, nos entrenamos en elegir lo que es fundamentalmente apropiado, y aflojamos las ataduras que nos unen a nuestras ilusiones engañosas.

El Camino es personal e íntimo (Robert Aiken)

Todos los seres son budha.

Todos los seres son la verdad, así como son.

Un gran maestro de la dinastía T’ang (China) usaba la expresión: “¡Sólo esto!”, para presentar el corazón de la experiencia más profunda.

Esta profunda experiencia no está disponible para el observador superficial. Ilusiones y apegos en los que consiste el pensar egocéntrico y conceptual, oscurecen el hecho viviente.

El camino del Zen está enfocado a clarificar esas obstrucciones y ver dentro de la verdadera naturaleza.

Esto puede ser tu camino, el camino medio del zazen, o la meditación sentada. Es una senda completamente nueva.

El doctor Suzuki solía decir que el zen es no ético, con lo que quería decir, según yo lo entiendo, que se origina en la mente. No es intelectual, sino que implica un caer en la cuenta, la pura gnosis de: “¡Sólo esto!”.

También implica la aplicación de este conocimiento en la vida diaria de la familia, el trabajo y el servicio comunitario.

Al encontrar nuestra naturaleza propia, encontramos la verdadera naturaleza de todas las cosas, la que los viejos maestros mostraron tan claramente con sus palabras y acciones.

La experiencia de identidad es íntima, más allá de la explicación.

Es esencial al comienzo de la práctica darse cuenta de que el camino es personal e íntimo.

Debes caminarlo por ti mismo.

Robert Aitken (Emprendiendo del Camino del Zen)

 

 

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Enseñanzas de Hsu Yun (Nube Vacía). 5/5

En cierta ocasión, un señor de la guerra que regresaba a casa tras una exitosa campaña militar, se detuvo en un monasterio. Fue a visitar al abad que era un antiguo profesor suyo.

Estaban sentados en el patio bebiendo té cuando oyeron una discusión entre un novicio y un monje veterano. El novicio se quejaba de que la técnica de meditación que le había dado el monje era ineficaz e inútil y le pedía algo más eficaz que le ayudara a concentrarse.

El señor de la guerra, viendo que el Maestro estaba afligido, se levantó y dijo: “Por favor, Maestro, permítame ayudar a este joven”.

A continuación, llamó a seis de sus arqueros. Llenó su taza de té hasta el borde y se la dio al novicio. “Toma esta taza de té, y, sin derramar una sola gota, llévala por todo el patio”.

El señor de la guerra ordenó a sus arqueros: “¡Seguidle! Si derrama una sola gota, ¡disparadle!” Los arqueros tensaron sus arcos y comenzaron a caminar detrás del novicio que, durante los veinte minutos siguientes, aprendió a concentrarse.

Las enseñanzas del Maestro Hsu Yun (Nube Vacía) 1839-1959

Enseñanzas de Hsu Yun (Nube Vacía). 4/5

Por alguna razón que nadie ha podido determinar aún, a menudo encontramos que cuando nos sentamos a meditar nuestro cojín se convierte en una montaña de hormigas.

Los principiantes Ch’an experimentan con más frecuencia esta misteriosa transformación del cojín, pero antes o después nos sucede a todos. Comenzamos a retorcernos y la única cosa en que podemos pensar es en marcharnos de ese sitio que provoca comezón.

A veces no hay hormigas ahí. Pero todos nos acordamos de repente de muchas cosas importantes que hemos olvidado hacer; ordenar los libros de nuestra biblioteca; comprar fideos para la cena; leer el periódico. Claramente estas cosas deben ser atendidas y nos levantamos del cojín.

Queridos amigos, ¿Cómo podemos mantener nuestras buenas intenciones? ¿Cómo podemos prevenir nuestra resolución de dimitir tan drásticamente?

 

Las enseñanzas de Hsu Yun (Nube Vacía) 1839-1959

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Enseñanzas de Hsu Yun (Nube Vacía). 3/5

Aunque podemos hacer muchas meditaciones mientras caminamos o trabajamos, cuando nos sentamos formalmente a meditar debemos ser cuidadosos en mantener una buena posición y respirar correctamente.

Queridos amigos, aunque pueden derivar muchos beneficios de nuestros esfuerzos, la meditación es un ejercicio espiritual, no un régimen terapéutico.

No meditamos para contrarrestar alteraciones fisiológicas o para ayudarnos a hacer frente a las frustraciones del ego. Meditamos para trascender el ego-conciencia y realizar nuestro Yo Búdico.

Nuestra intención es entrar en el Nirvana, no hacer más tolerable la vida en el Sansara.

Esta instrucción puede ser desconcertante, lo sé. Mucha gente piensa que está meditando cuando alcanza un estado de paz y tranquilidad que les proporciona.

Pero el quietismo no es meditación.

Acorralar un caballo salvaje no le hace manso ni reaccionar a las riendas. Puede reposar durante un rato y parecer tranquilo. Incluso puede comenzar a pacer. Pero cuando se abra la puerta se escapará tan salvaje como siempre.

En Nan Hua Si, el monasterio del Sexto Patriarca, una vez hubo un monje que empleaba muchas horas cada día en sentarse tranquilamente sobre su cojín, disfrutando de la paz y la tranquilidad que le traía. Pensaba que estaba meditando.

Hui Neng, el Sexto Patriarca, dándose cuenta del error del monje se acercó a él. “¿Por qué dedicas tanto tiempo a tu cojín?” Le preguntó.

El monje levantó los ojos, sorprendido. “Porque quiero hacerme un Buda”, respondió”.

Hui Neng sonrió. “¡Hijo mío” dijo, “¡puedes hacer un espejo puliendo un ladrillo antes que hacerte un Buda sentado en el cojín!”

 

Las enseñanzas de Hsu Yun (Nube Vacía) 1839-1959

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Enseñanzas de Hsu Yun (Nube Vacía). 2/5

En ocasiones la enseñanza del Ch’an, del zen, puede ser tan frustrante como su aprendizaje.

Hubo una vez un Maestro Ch’an que se encargó de la instrucción de tres novicios. Les explicó la necesidad de la disciplina espiritual y les ordenó que, empezando en ese mismo momento, observaran la regla del silencio absoluto. Después, sosteniendo su dedo en sus labios, les ordenó que fueran a sus habitaciones.

El primer novicio dijo, “Oh, Maestro, ¡déjeme decirle lo agradecido que estoy por recibir su instrucción!”.

El segundo novicio dijo, “¡Tonto! ¿No te das cuenta de que hablando has roto la ley del silencio?

Y el tercero levantó las manos, en un gesto de desesperación, y se lamentó, “¡Señor! ¿Soy aquí la única persona capaz de seguir órdenes?.

 

Enseñanzas del Maestro Hsu Yun: Nube Vacía (1839-1959)

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Enseñanzas de Hsu Yun (Nube Vacía). 1/5

El zen es una enseñanza que se transmite fuera de los caminos regulares de la religión, sin acudir a muchas palabras o explicaciones.

El zen es la enseñanza más elevada y directa, que lleva a la iluminación instantánea, siempre que sea uno capaz de entenderlo de repente.

El trabajo de nuestro Ch’an no tiene un proceso gradual o etapas sucesivas, consiste en captar instantáneamente nuestra propia naturaleza de buda.

Pero, siendo así, ¿qué necesidad hay de practicar más intensamente durante un periodo más o menos prolongado de tiempo?

La capacidad de las personas para practicar el dharma se deteriora incesantemente.

Existen demasiadas distracciones en sus mentes. Por lo tanto, los Patriarcas han ideado métodos y técnicas especiales como la práctica intensiva del sesshin, el koan, la caminata rápida, etc… para enfrentar esta situación y ayudar a todas las personas en su práctica.

 

Las enseñanzas de Hsu Yun. (Nube Vacía 1839-1959)

 

(Hsu Yun murió a la edad de 120 años y fue monje durante 101. Nuestra línea debe su nombre a este gran Maestro).

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Hacer zazen, 3 (Kosho Uchiyama)

Kosho Uchiyama

(Hacer zazen 3. Kosho Uchiyama)

 

Sentarse en zazen para alcanzar una experiencia cualquiera es una cuestión de voracidad humana.

Solo cuando vamos más allá de las ambiciones y de los afanes humanos comenzamos a enderezarnos hacia la enseñanza de Buda. Yendo más allá de estos apetitos,  naturalmente nos preguntamos hacia donde estamos yendo… es dentro de la profundidad de la vida.

Sentarse en zazen significa sentarse en presencia de la profundidad de la vida. Has de saber que zazen no es una actividad que se encuentre en el reino de los valores
simplistas mono dimensionales, es decir, los valores de ganar o perder, de vivir o morir. Al contrario, zazen es el hecho de sentarse en presencia de la profundidad de la propia vida, que es una profundidad pluridimensional.

Siempre digo que zazen no es un tipo de disciplina. Mientras que tú te sientes  buscando disciplinar la mente o cualquier otra cosa, habrá un resultado unido siempre a la disciplina, que tú ves y del cual te sientes muy satisfecho. En cambio hacer zazen significa únicamente sentarse en presencia de una profundidad insondable, es un sí mismo completamente contenido, no hay una escala externa de medida.

Sentarse como disciplina, en cambio, implica la asunción de un metro con el cual medirse, provocando satisfacción al ver cuánto has “progresado” en relación a antes, o valorando cuán adelante estás respecto a algún otro. Con zazen en cambio no hay metro.

Puesto que estamos hablando de un sí mismo que está completo en sí mismo, aquello de lo que hablamos es de solamente sentarse.

 

(Kôshô Uchiyama Rôshi (1912-1998)