Aflojamos las ataduras (Robert Aiken)

Vacuidad es simplemente un término que usamos para expresar aquello que no tiene cualidad y no tiene edad. Es completamente vacío y al mismo tiempo plenamente potente.

Puedes llamarlo naturaleza búdica, naturaleza propia, naturaleza verdadera; pero tales palabras son solamente títulos o indicadores. …

La forma es vacío y, como dice el Sutra del Corazón, el vacío es forma. La infinita vacuidad del universo es la naturaleza esencial de nuestra vida cotidiana.

Al caer en la cuenta de todo esto, comprendemos que somos sólo un montón de percepciones sensoriales, con la sustancia de un sueño o de una burbuja sobre la superficie del mar.

La vanidad de la autopreocupación tan común se vuelve clara, y nos liberamos de intereses egoístas en nuestro disfrute del universo tal como es, y de nuestras propias profundidades anteriormente insospechadas.

La mente está completamente en paz. Nada la ocupa emocional o conceptualmente. En ese lugar de descanso, no estamos atrapados por los pensamientos y así nuestras reacciones dejan de ser egocéntricas.

El zazen es la manera fundamental de cultivar la iluminación y el amor. Cada respiración es el vacío en sí; cada respiración es apropiada.

En los períodos de zazen nos dedicamos totalmente a nuestra práctica. Al regresar a nuestra práctica cuando surgen esos pensamientos ilusorios, nos entrenamos en elegir lo que es fundamentalmente apropiado, y aflojamos las ataduras que nos unen a nuestras ilusiones engañosas.